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jueves, 19 de julio de 2012

Mas Manualidades


La Ballena


la ballena. manualidad en papel
En este caso mostraremos como se diseña el modelo de La Ballena.

La Ballena
La ballena. Plegado de papel. Origami. Papiroflexia
Transformar la creatividad en un ejercicio y estímulo para niños y porque no para los padres.

Cesto de Papel
Cesta de papel. Plegado de papel. Origami
Transformar la creatividad en un ejercicio y estímulo para niños y porque no para los padres.


La Nena
La nena. Plegado de papel. Origami
Transformar la creatividad en un ejercicio y estímulo para niños y porque no para los padres.

La Liebre
La liebre. Plegado de papel. Origami


Como se hace la pajarita de papel. Pasos
Como se hace la pajarita de papel

F
rente a la plaza, piedra gris sobre piedra gris, se alzaba el castillo del rey. El castillo tenía dos torres almenadas, un gran escudo con una flor de lis y un mirador.
Pajarita de papel

Por el mirador se asomaba la cara pecosa de la princesa y sus trencitas coloradas.. También se asomaba su linda mano, cuando saludaba a Juan Luis, el vendedor de pajaritas de papel.
Cada vez que Juan Luis veía a la princesa en el mirador, se olvidaba del precio de sus pajaritas, tropezaba con los bancos de la plaza y se caía en el agua del surtidor. Eso, porque Juan Luis estaba enamorado de la princesa.
¿Y la princesa quería a Juan Luis? La princesita había jurado y jurado que no se casaría más que con Juan luis. Esto, claro, en cuanto ella cumpliera los quince años y Juan Luis los dieciséis.
Lástima que a la princesa se le había olvidado contárselo a su padre, el rey. Y, el rey, con la corona metida hasta las cejas, se pasaba el día y la noche hundido en los almohadones de su trono, pensando y pensando con quién casaría a la princesa.
-La casaré con el sabio más sabio del reino -se decía-. Pero enseguida recordaba que el sabio más sabio era el astrólogo real. Y el astrólogo real era un viejecito con una barba tan larga, que para llevársela no bastaban los siete servidores que caminaban junto a su lado.
-No. Con el más sabio no podrá ser -decidía el rey-. Casaré a la princesa con el más fuerte. Y ya iba a llamar a la princesa para decírselo, cuando recordó que el hombre más fuerte, pero más fuerte de todo el reino, era su escudero. Y su escudero tenía que beber el agua directamente del río porque los jarros se abollaban entre sus gruesos dedos, y tenía que estornudar a campo abierto para que las torres del castillo no se derrumbaran con el estruendo.
-No, con el más fuerte tampoco podrá ser -resolvía el rey, pensándolo mejor-. La casaré con el más bueno. Y ya iba a llamar a la princesa para anunciarle con quién se casaría, cuando alcanzó a ver, por la ventana del castillo, al más bueno, pe más bueno de todos sus súbditos, paseando por la calle. Tan bueno era aquel súbdito, que los gorriones se posaban en él sin ningún temor, sobre sus hombros, sobre su cabeza… y así, apenas si se veía aquel buen hombre siempre cubierto de pájaros.
-No. tampoco ese puede ser mi yerno -pensó el rey-. No podría ponerse la corona sobre la cabeza. Ya todos los gorriones del reino están en ella.
Pero tanto se revolvió y revolvió el rey sobre su trono, y tantas tacitas de café le alcanzó su mayordomo real, que al fin dió con una idea que lo dejó satisfecho. entonces dejó sus almohadones y corriendo por las escalinatas del castillo, cruzó a la puerta y salió a la calle. Y cuando estuvo allí, con un pedazo de carbón escribió sobre el muro de piedra gris:
Orden del rey
La princesa se casará con quién sea capaz  de hacer lo más maravilloso del reino.
El primero que leyó el anuncio del muro fue Juan Luis. ¡Y casi se echa a llorar! Porque él, Juan Luis, sólo sabía hacer pajaritas de papel.
La pena lo acompaño todo el día y lo acompañó toda la noche, cuando sentado frente a su mesa, plegaba papeles de colores y armaba las pajaritas para venderlas a la mañana siguiente. Y tanta era su pena, que eligió entre todas las hojas una muy blanca y con su mejor letra escribió en ella:
“Princesita: Sólo sé hacer pajaritas de papel. Pero te quiero mucho.
¿Te casarías conmigo? Juan Luis”.
Después, desplegando la hoja escrita, Juan Luis hizo una hermosa, muy hermosa pajarita, y la echó a volar por la ventana.
La pajarita de papel voló y voló en la oscuridad. Y mientras volaba, se decía: -Tengo un mensaje que llevar-. Pero por más que volaba y volaba, no encontraba el castillo, perdido entre las sombras, y así tuvo que posarse en una rama, a esperar la salida del sol.
Con los primeros rayos de luz, la pajarita vio acercarse una alta figura. Era el gran general, que venía marcando el paso, con su escopeta al hombro.
-Seguramente, el gran general va al castillo -pensó la pajarita-. Me posaré en su escopeta y llegaré al castillo, junto a él.
Y se posó en la escopeta. ¡Pero el general no iba al castillo! Iba a la lechería, a tomar café con leche, con su amigo en capitán.
Cuando el capitán lo vio entrar a la lechería, con la pajarita en la escopeta, creyó que el gran general la había cazado y exclamó lleno de admiración: -Te felicito gran general. Eres el mejor cazador del mundo.
El general se puso muy orgulloso, porque la verdad era que hasta entonces solo había cazado mojarritas, pinchándolas con su espada. Y tan orgulloso estaba, que estiró la mano para atrapar la pajarita y mirarla mejor.
Pero la pajarita de papel echó a volar y se escapó.
Cuando la pajarita llegó a la calle, buscó y buscó el camino al castillo. pero estaba desorientada y no pudo encontrarlo por ningún lado. En eso vio venir a la reina, que volvía de comprar buñuelos para el desayuno del rey.
-Seguramente la reina vuelve al castillo -pensó la pajarita-. Y de un solo vuelo fue a posarse en el sombrero de la reina. Así llegó al castillo y entró en él, y escuchó decir a las damas de honor:
-Reina, reina. ¡Que hermosa es la pajarita que tiene vuestra majestad en su sombrero!
La reina muy contenta se sacó el sombrero y quiso apresar a la pajarita para verla mejor. Pero la pajarita de papel echó a volar, y voló de uno en otro, por todos los corredores del palacio, buscando la princesa para entregarle el mensaje de Juan Luis.
Y entre las salas y los salones, la pajarita llegó al dormitorio del rey.
Aunque era muy temprano, el rey estaba despierto. Y muy triste también. Porque se había escapado el canario blanco que todas las mañanas le daba, cantando, los buenos días.
Cuando entró la pajarita, las lágrimas del rey mojaban ya la alfombra. La pajarita de papel se compadeció del rey, se posó en su hombro y le preguntó:
-Rey, ¿por qué lloras?
-No tengo quien cante para mí -lloriqueó el rey.
-Yo te cantaré -dijo la pajarita. Y con su pico de papel gorjeó y gorjeó tan bien y mejor, mucho mejor aún, que el canario del rey.
Entonces el rey dejó de llorar y exclamó:
-Esta pajarita es lo más maravilloso que hay en mi reino.
Y para estar bien seguro llamó a la reina para consultarla.
-Si. No hay nada más maravilloso que esta pajarita -dijo la reina, que había reconocido a la pajarita de su sombrero. Pero para estar más seguro, se lo preguntó al gran general.
-Claro que no hay nada mas maravilloso que una pajarita de papel -dijo el general, pensando en la pajarita que se había posado en su escopeta.
Y la reina, el rey y el general, mandaron a buscar a Juan Luis. Y cuando Juan Luis estuvo ante el castillo, le preguntaron:
-¿Fuiste tu quién hizo la pajarita blanca?
-Era una carta para la princesa -contestó Juan Luis, un poco asustado.
-Entonces se la leerás mañana -exclamó el rey-, porque hoy te casarás con ella. Has creado lo más maravilloso de mi reino.
La princesa, transportada de felicidad, se puso su velo de tul. Y sobre el velo, una corona de azahar. y sobre la corona de azahar, la pajarita de papel, bien sujeta con un prendedor, para que no se volara, sino que se quedara siempre con ella y con Juan Luis.

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Manualidades de Papel


Barquitos de papel
Se pueden hacer en cualquier tipo de papel, pero cuando mayor sea el gramaje (el grosor de la hoja) mayor será la resistencia en el agua.
Si se trata de un papel plástico impermeable mucho mejor aún.
Marionetas con papel mache

VAMOS A USAR:

papel de periódico
papel de cocina
Cola vinílica
Un globo
tela
Pegamento para tela
Tijeras
marcadores pintura acrílica
Hilos tanza
Dos varitas

REALIZACIÓN DE LA MARIONETA:

  1. Inflar el globo hasta llegar al tamaño deseado para hacer la cabeza de la marioneta.
  2. Pegar sobre el globo varias capas de papel de diario y papel de cocina en tiras, con bastante cola vinílica. Cubrir toda la superficie, hasta lograr una material firme y sólido.
  3. Cuando haya secado, pinchar el globo. pegar en la base un trozo de papel o cartulina, para hacer el cuello.
  4. Preparar pasta de papel maché, como ya te hemos enseñado. modelar el rostro, el cabello, las manos y los pies de la marioneta.
  5. Cuando seque el papel maché, pintar con las pinturas acrílicas.
  6. Para hacer el cuerpo de la marioneta, dibujar dos moldes idénticos sobre la tela. Recortarlos y pegarlos entre sí, dejando un orificio en las extremidades para pegar las manos y los pies.
  7. decorar la ropa con marcadores, pinturas, botones o retazos de tela.
  8. Unir la cabeza, las manos y los pies al cuerpo de tela.
  9. Pasar los hilos de tanza por los tobillos, muñecas, caderas y rodillas de la marioneta. Atarlos a las varitas de madera con las que manejarás el muñeco. Ahora  solo queda pasar los hilos tanza por las manos y piernas del muñeco, y atarlos a las varitas de madera, con las que manejarás tu marioneta. Ya puedes empezar a jugar y crear graciosos personajes.

Candelabros de Papel
Sencillos y elegantes candelabros de papel cab.jpg
Materiales:
  • Hojas de impresora
  • Vasos
  • Cúter
  • Regla
  • Lápiz
  • Cinta adhesiva
  • Una vela candelita
Paso a paso:
El procedimiento para hacer estos candelabros decorativos es muy sencillo. Primero toma la medida del alto del vaso y márcala en la hoja de papel para cortarla a lo largo. A continuación corta el papel, colócalo alrededor del vaso y marca con lápiz la unión.
Quita el papel del vaso y córtalo agregando a la línea que has trazado 1 o 2 centímetros para solapar. Luego apoya el papel sobre un cartón o madera (para proteger la mesa) y haz con el cúter cortes curvos sobre toda la superficie.
Sencillos y elegantes candelabros de papel 1.jpg
Para cortar la hoja con comodidad, toma el cúter, apóyalo sobre la hoja manteniendo la mano vertical (apoyando el dedo pulgar sobre el papel para mantener el pulso) y gira la hoja en lugar de girar tu mano.
Al cortar, mantén la hoja del cúter en una medida baja para evitar cortarte el dedo.
Y así corta formas en toda la hoja y luego levanta un poco las pestañas para que pase la luz de la vela.
Sencillos y elegantes candelabros de papel 2.jpg
Por último, pega el papel al vaso con un trocito de cinta adhesiva y pon dentro una vela candelita. Si no tienes una vela candelita, puedes usar un cabo de vela u otra velita que tengas en casa.

RANITA SALTARINA


Para confeccionar la ranita saltadora necesitaremos dividir una hoja cuadrada en dos partes, con cada una de éstas podremos hacer una rana saltarina.
A partir de ahora, realizaremos todo el proceso con una de estas partes. Podemos utilizar la otra para repetir la ranita.






Doblamos por la mitad (línea CC'), lo deshacemos y volvemos a doblar cada una de las mitades generadas (líneas AA' y BB') por su centro.





A continuación doblamos una de las mitades (parte izquierda de BB') por una diagonal y desdoblamos.





Volvemos a doblar y desdoblar por la otra diagonal.




Guiándonos con los pliegues formados de las diagonales uniremos A y B con I de manera que se solapen D con G, F con I, E con H y que en la intersección central C quede una punta.








Repetimos los últimos tres pasos con la otra mitad para obtener la figura de la derecha.





Doblamos las esquinas A y B por el centro hacia C.
Hacer lo mismo con las otras esquinas D y E hacia F. 


Volvemos a doblar cada una de las cuatro esquinas por la mitad hacia el lado contrario.



Como resultado obtendremos la figura de la izquierda.





Le damos la vuelta a la figura y doblamos hacia el centro uno de los picos que hay entre las patas procurando que quede lo más recto posible, de ello dependerá el salto de la rana.





Para darle la forma final debemos unir los laterales con el centro superponiéndolos al pico que hemos doblado como se muestra en la imagen de la izquierda.




Volvemos a dar la vuelta a la figura.
Doblamos por la mitad (la línea discontinua de la figura) uniendo las patas.





Doblamos la parte superior a la mitad hacia la izquierda.





Los bordes deben coincidir lo mejor posible para que la rana salte bien.


Ya tenemos hecha nuestra rana saltarina.

Para hacerla saltar, presionamos la parte de atrás y la soltamos.
¡Debe hacerse rápidamente para lograr un buen salto!
Cuanto más pequeña sea, mejor saltará, pero también más difícil hacerla será.

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